El éxito está en las manos de la persona que pide ayuda y en las del terapeuta, de una forma conjunta.
El éxito está en las manos de la persona que pide ayuda y en las del terapeuta, de una forma conjunta.
La terapia breve se caracteriza por localizar el problema y delimitarlo. Estudia las soluciones fallidas, es decir, los esfuerzos anteriores que han realizado las personas que vienen a consulta, para solventar esa situación y que no han dado ningún resultado positivo.
¿Qué se adelanta con esto?
No volver a caer en la misma cosa, ya que podemos estar dando vueltas durante mucho tiempo sobre el mismo comportamiento que creemos que es la solución sin que realmente lo sea, además lo único que conseguiremos es empeorar las cosas, junto con un desgaste físico y emocional importante.
Una vez que tenemos el problema definido con claridad y profundidad, hemos visto y estudiado las soluciones fallidas, el siguiente paso es realizar una gama de posibles soluciones y ponernos manos a la obra.
Este proceso es relativamente corto, entre la primera y segunda sesión se puede conseguir, siempre y cuando la persona se implique realmente en el trabajo que está realizando con el terapeuta. Cuanto más ponga por de su parte más se acelerará la terapia.
Considero bastante importante repetir que el trabajo es tanto del cliente como del terapeuta, uno sin el otro poco tienen que hacer.
Aunque pueda parecer que las familias se van desmembrando cada vez más rápidamente siempre nos sentimos ligados a ellas de un modo u otro y es por esto que debemos cuidarlas ya que es un bien preciado.
Nuestro trabajo esta centrado en el modelo de la terapia breve, este modelo busca el modo más rápido de solucionar problemas, no por ello su eficacia es menor, sino que el método de trabajo es distinto.