El difícil momento que nuestros niños pasan a convertirse poco a poco en adultos.
Tan pequeños y son los dueños y señores, sus antojos pasan a ser órdenes a ejecutar.
Se nos viene el alma a los píes cuando un día nos damos cuenta del sometimiento al que hemos llegado con nuestros hijos, no tiene ni tres años y todos en casa hacen lo que él quiere.
Consigue todo lo que se propone enfadándose, gritando, llorando…cualquier medio es bueno para conseguir su fin.
Esta situación puede llegar a sonar un poco descabellada pero es así, muchos padres son capaces de dar todo lo que quieran sus hijos si eso supone encontrar un momento de respiro en el que deje de gritar o patalear, pero son plenamente conscientes de lo que ocurre de cómo no pueden controlar la situación y esto muchas veces conduce no sólo a una desesperación y cansancio profundo, sino a problemas entre los progenitores.
Y aunque pueda sonar a cuento de hadas existen algunas pautas para hacer cambiar este tipo de comportamiento y pasar a uno más adecuado sin tener que llegar a extremos de castigos exagerados.
Aunque pueda parecer que las familias se van desmembrando cada vez más rápidamente siempre nos sentimos ligados a ellas de un modo u otro y es por esto que debemos cuidarlas ya que es un bien preciado.
Nuestro trabajo esta centrado en el modelo de la terapia breve, este modelo busca el modo más rápido de solucionar problemas, no por ello su eficacia es menor, sino que el método de trabajo es distinto.