|
|
Exposición del problema
“Ya no lo resisto más, tengo unos celos enfermizos que no me dejan ni comer ni dormir ni hacer una vida normal. Desconfío de todo, no me creo nada de lo que dice mi marido. La cosa ha llegado a un punto que aunque esté en casa, si no le veo o no sé donde está, pienso que algo malo está haciendo, que me está engañando con el ordenador o llamando a otra, mandando mensajes a otra mujer….así todas las horas del día, siento como que me estoy volviendo loca y claro a la mínima ya nos enganchamos, nos peleamos y nos decimos cosas de las que luego nos arrepentimos, pero dichas quedan. Ya no puedo seguir a sí, hasta he pensado en ponerle a alguien para que le siga durante el día a ver que hace. He intentado hablar con él pero es imposible porque ya no podemos hablar sin recriminarnos cosas. Necesito ayuda. ”
Exposición del tratamiento
La tensión entre Laura y Marcos era evidente. Había falta de comprensión, indignación y una comunicación nefasta. Continuamente estaban recriminándose, prácticamente esta era su comunicación. Ella dudaba de todo lo que hacía Marcos y cuando preguntaba por dónde o con quién había estado, él se limitaba a decir que “estaba haciendo mis cosas”. Entraban en una espiral que no terminaba nunca, Laura seguía preguntando cada vez más y de peores formas, sacaba conclusiones de sus propias palabras sin basarse en nada y Marcos no hablaba hasta que la presión era tal que comenzaban a discutir y a descalificarse el uno al otro.
La situación estaba realmente complicada.
Se hizo terapia conjunta y por separado donde se vio que Marcos lo único que quería era intimidad y que Laura respetara esto, pero nunca se lo dijo porque suponía que ella debía saberlo, pero esa intimidad no hablada lo único que generaba eran dudas en Laura porque el no explicaba y ella sacaba sus propias conclusiones del tema.
Se trabajó la comunicación muy profundamente, la confianza y cambiaron las formas de comportamiento para que ambos entendieran. Se les propuso un plan donde ambos compartían tiempo libre juntos y se les prohibieron las ofensas entre ellos.
Tiempo usado en la terapia
Se necesitaron bastantes sesiones porque el problema estaba muy arraigado y ellos estaban reacios a cambiar de postura, si esto no se hubiera producido la pareja se habría separado.
Tuvieron que trabajar mucho y muy duramente, con todo y con esto lo pasaron bastante mal en algunas ocasiones y estuvieron a punto de abandonar la terapia en varias ocasiones, pero aún así consiguieron los resultados.
Se necesitaron 21 sesiones tanto conjuntas como individuales para poder cambiar el modo de llevar su relación.
Seguimiento
Tras el posterior seguimiento, a los seis meses más o menos de terminar la terapia, la evaluación era positiva aunque de vez en cuando tenían sus más y sus menos, lo que sí notaron es que ya no se recriminaban de forma tan seguida y que cuando esto pasaba utilizaban los ejercicios para que no fuera a más. En general calificaban su relación como positiva.
|